Un cinto más. Un entreno más. Una experiencia más.
Un examen más, una nueva defensa y un paso más. ...hay que pegar más fuerte!.
Bien define todo esto lo que pasó por mi cabeza cuando el maestro dijo: "puede comenzar el examen".
En el Ishimi nunca es fácil hacer un exámen después de una clase dura y muy aeróbica. Hay que guardar algo para poder pegar fuerte en el examen.
El examen salió bien, porque el espíritu es lo que cuenta y ese salió al tatami intacto. Tenía muchas ganas de mostrar mi karate, y fue lo que hice.
El ki estaba a flor de piel, y el kime se manifestó poderosamente en cada golpe, en cada defensa y en cada patada.
No hay nervios, solo hay rabia, concentración, respeto y ganas de disfrutar el momento. Ese momento en que la adrenalina fluye por las arterias, ese momento de gloria en que eres el punto de referencia y atención de todas las miradas. Es el momento de dejar fluir y olvidarte de todo.
Tienes que hacerte con la situación y pegar tan fuerte que no haya ni una persona que pueda quitarte los ojos de encima. (o por lo menos es lo que se pretende).
Tratas de que "cada golpe sea el último, esto es karate, un golpe es suficiente...".
Ahora solo falta seguir entrenando.
..hasta la próxima entrega.
OSS!
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